
No pasa día sin que piense en el pelo. Cortárselo mucho, poco, cortárselo rápido, dejárselo crecer, no cortárselo mas, raparse, afeitarse la cabeza para siempre. No hay solución definitiva. Esta condenado a ocuparse del asunto una y otra vez. Así, esclavo del pelo, quien sabe hasta reventar.
(…) ¿Cómo el, que es un caso, como el, con su problemita, sigue yendo a peluquerías por primera vez? ¿Cómo es persiste en ir de ese modo al matadero? Y sin embargo es así: sigue. No puede no seguir. Es la ley del pelo. Cada peluquería que no conoce y en la que se aventura es un peligro y una esperanza, una promesa y una trampa. Puede cometer un error y hundirse en el desastre, pero ¿y si fuera al revés? ¿Y si da por fin con el genio que busca? ¿Y si por miedo no entre y se lo pierde?
Alan Pauls.
quien es ese con esa sonrisa y ese pelo espantoso??
ResponderEliminarhermoso testo en serio.